El síndrome de la cabaña

Miedo a salir a la calle

El síndrome de la cabaña hace alusión a la experiencia de no querer contactar con otras personas fuera del ámbito de nuestra cabaña, nuestro hogar. El motivo es que el solo hecho de pensar que hay que hacerlo genera miedo y ansiedad.

Los síntomas son que no puedes, no quieres salir de tu casa y si lo haces te resistes a querer tomar medios de transporte, tienes ausencia de deseo por querer hablar o conectar con otros, temor a realizar actividades que antes eran cotidianas como trabajar fuera de casa, coger medios de transporte público, incluso conducir el propio automóvil. Cualquier actividad que implique salir del que se ha convertido en nuestro único espacio de seguridad nos paraliza.

El síndrome de la cabaña no es considerado un trastorno psíquico, sino una conducta casi natural después de estar confinado. Y a nosotros nos ha tocado con esta pandemia un encierro generalizado que vaya a saber cuales serán las secuelas.

Fue inevitable el encierro y será inevitable la salida, pero cómo lo hacemos?

VERBALIZA. Desde mi punto de vista es fundamental que lo cuentes, comparte con personas de tu entorno lo que estás pensando, lo que estás sintiendo. Charla acerca de tus miedos, de lo que te puede pasar si sales y de las ventajas que has encontrado al estar todo el día en casa. No te justifiques, di lo que piensas sin filtros.

POCO A POCO. Que tu salida sea paulatina. Ten presente que siempre puedes regresar a casa. Puedes salir primero cerca de tu domicilio, solo o si lo prefieres pide a alguien que te acompañe y reitero, empiece a expresar aquello que estés pensando o sintiendo.

DISTRACCIÓN PLENA. La distracción es fundamental, sal pero con un cometido. Ponte un objetivo para que la salida pase a segundo plano y estés centrado en el motivo de tu salida y no en la salida en sí.

MUÉVETE. Provoca moverte, si quieres camina por calles solitarias. El movimiento te va a ayudar mucho porque levantará tu energía. Camina en horarios donde haya poca gente, espera para ir a lugares cerrados. Manéjate en entornos abiertos.

RESPIRA PROFUNDO. En los momentos que estés fuera y te empieces a sentir mal, respira profundo por la nariz hacia tu pecho sabiendo que estás en seguridad y que nadie te obliga a hacerlo.

CONSULTA UN ESPECIALISTA. Si persiste tu malestar no descartes consultar a un especialista. Ten en cuenta que este síndrome puede ocultar otros miedos.