Bienestar Profesional

Nota publicada en portal equiposytalentos 17/04/2020.

 

Hacer ejercicio físico, comer saludable e incluso aprender a gestionar mejor las emociones o los pensamientos nos otorga, no solo salud, si no también felicidad. Y más ahora, cuando nos encontramos confinados en nuestras casas, mientras dedicamos parte de la jornada a teletrabajar o a cuidar de los nuestros. Ante el tsunami emocional que estamos viviendo, toca cuidarnos, y contribuir a alcanzar el bienestar profesional. Sobre ello reflexiona Patricia R. Nabhen, Stress Coach y especialista en bienestar, quién también es autora del libro “Meditación Urbana, el poder de la Distracción Plena. Una alternativa frente al mindfulness. Y Polarity, la relajación sin métodos”.

En los últimos años la idea de bienestar profesional se ha extendido en la mayoría de las empresas. Ya nadie puede negar que tener colaboradores que mantienen una rutina sana está íntimamente ligado al rendimiento profesional y a la rentabilidad de cualquier compañía. Sea esta grande o pequeña, esté formada por unas generaciones u otras, los beneficios son palpables para todos, y se extienden fuera del ámbito profesional, consiguiendo un bienestar personal que aporta calidad a las relaciones, a la familia, e incluso a uno mismo.

Y entonces llegó el confinamiento

Antes de la llegada del Covid-19, en general ya había ciertos hábitos establecidos que nos permitían mantenernos saludables. Sin embargo, llegó el confinamiento y con él la incapacidad de continuar con estas rutinas que tanto nos había costado instalar a nuestro día a día.

Esta reclusión en un espacio limitado, sin movilidad y con una distancia social importante, en lugar de ordenarnos nos ha sumido en un caos. Un caos que se refleja a nivel físico, emocional, social, y sobre todo mental.

Lo primero que hemos perdido es la distancia entre lo profesional y lo personal. Una ha invadido a la otra impidiendo un desarrollo efectivo de las actividades. Aún y cuando el hogar cuenta con unos cuantos metros, nos es imposible abstraernos de esta realidad tan caótica y dolorosa. De nada ha servido adaptarnos rápidamente al teletrabajo o a nuestras nuevas rutinas deportivas a través plataformas online, ya que seguimos inmersos en un caos mental que nos arrastra a la profundidad de la incertidumbre, la impotencia, la frustración, y los miedos.

Motivos para la esperzana

Salir de esta dinámica a veces nos parece imposible, teniendo en cuenta la sobresaturación de información sobre el coronavirus a la que estamos expuestos. A esto se le suma la gran preocupación por nuestro futuro cercano, por nuestra salud y la de nuestros mayores, por la economía, etc. Pero a pesar de todo, estoy convencida que sí que es viable conquistar un oasis mental por momentos. Esto significa dejar de hablar y de reflexionar acerca de todo esto por períodos concretos de tiempo.

Una solución para alcanzar el bienestar es dosificar. Esto implica crear más de un espacio diario donde nada de esto exista mentalmente, y hay dos formas de hacerlo. Por un lado, meditando o haciendo ejercicios de mindfulness que nos calmen, nos centren, y nos recuperen. Por el otro, existe la opción de distraernos.

PARA ALCANZAR EL BIENESTAR Y UN OASIS MENTAL POR MOMENTOS DEBEMOS DOSIFICAR

La primera opción es muy útil y aporta muchos beneficios. Sin embargo, la carga emocional que conlleva la situación actual, junto con la dificultad de encontrar espacios tranquilos dentro de un núcleo familiar, está impidiendo este tipo de prácticas.

La segunda vía, la de la distracción, es accesible a todos, sean cuales fueren nuestras circunstancias. La distracción entendida como la acción de despertar nuestra curiosidad con algo de entretenimiento. Se trata de jugar, hacer recreos para cortar el proceso mental que se ha hecho típico del confinamiento. No es algo mágico sino que ocurre de manera voluntaria cuando decidimos hacer un paréntesis y disfrutar del momento.

Un momento para compartir, para hablar de cosas poco serias, agradables, para risas, para pensar en positivo, para sentirnos afortunados. Es sencillo y todos podemos.